Bossi Master Show

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Por Fabián D´Amico

Gran diseño de producción y lo mejor de las recreaciones de Martín Bossi en su nuevo espectáculo.

Un axioma es un enunciado evidente no requiere demostración para probar su validez. Dentro del espectáculo hay mucho de ellos y uno de los más conocidos es el que dice que "segundas partes nunca fueron buenas". En ocasiones surgen discursos que lo refutan y uno de ellos es el ofrecido por Martín Bossi en Bossi Master Show.

Con una estructura similar a la de predecesor aunque con una puesta más compleja y rubros esceno técnicos sofisticados, el comienzo del show muestra una continuación de la historia de la música –según la mirada de Bossi- en donde comienza un desfile de los mejores solistas y bandas de la música internacional. Con apenas minutos de diferencia, una estética adecuada en cuanto a vestuario y proyecciones, y respetando las décadas cronológicas, aparecen en el escenario del Astral, Mike Jagger, Los Beatles, Bee Gees, Lionel Richie y muchos más. Un disfrute de este primer gran número de la noche gracias al virtuosismo de Bossi en recrear –no imitar-a estos músicos y a una acertada puesta en escena de Manuel Wirtz que utiliza todos los recursos técnicos que le ofrece el teatro.

Esta apertura genera adrenalina que llega directamente al público, quien convierte una función teatral en una verdadera fiesta. Palmas, gritos, ovaciones y gente bailar en sus lugares es el fervor que genera Bossi y que se mantiene en su primer monologo-más bien stand up- sobre el uso y abuso de la tecnología. Un texto con alto grado de nostalgia y una mirada hacia un pasado en donde todo fue mejor lo habilita como actor para desarrollar todo su arsenal de seducción y manejo-en ocasiones un tanto demagógico-de la platea.
La cuarta pared nunca existente se termina de romper cuando Bossi baja y comienza a sacarse selfies con el público como permitido antes de apagar definitivamente los celulares o ser invadido por una lluvia de rayos laser verdes que los acomodadores imparten desde los palcos altos a quienes no acatan el pedido del actor y que molesta y distrae más a la audiencia esa intromisión que algún sonido esporádico.

Lo mejor del pasado continúa cuando Bossi indaga a jóvenes de la platea sobre que significa “encarar” en una relación amorosa. Los distintos tipos de acercamientos hacia el ser deseado y las diferentes maneras que cambian con las épocas dan pie a un divertido momento que culmina con un casamiento simulado en pleno escenario entre anónimos participantes del público.
Cierra el bloque nostálgico un emblemático fogón y un clásico tema de Sui Géneris aunque ese postmodermisno actual frente a un clasicismo del pasado se refleja también al momento de recrear a Alberto Olmedo.

Junto al efectivo Jorge “Carna” Crivelli en la piel de Javier Portales, la figura de Olmedo vuelve al Astral para concluir la visita que emprendieron por la Avenida Corrientes en el show anterior. La proyección de un corto que muestra a Olmedo y Portales recorriendo una calle” que nunca duerme” con teatros cerrados, con transeúntes enajenados en sus celulares, con muchos sex shops hace replantear a la dupla el avance o retroceso de la sociedad vernácula desde su partida, trago amargo solo suavizado por la charla con grandes colegas que se encuentran en su derrotero por Corrientes como Minguito, Calabro, Bores y Porcel.El emotivo cuadro se cierra con la aparición de Jorge Porcel ( encarado por Carna) quien viene a cerrar un conflicto con Olmedo, que poco claro queda si es ficción de la obra o en la realidad existió entre estos grandes amigos.

El cierre del espectáculo es a todo rock nacional con las grandes bandas y los mejores solistas de la música nacional.

Bossi Master Show reafirma un discurso artístico propio y personal de un creativo como Martín Bossi y una especial comunión con su público, dentro de una estructura de producción de primer nivel-banda, coros, bailarinas- que nada tiene que envidiarle a los grandes shows que las celebrities ofrecen en Las Vegas.