Cacho Buenaventura Show

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Por Fabián D´Amico

Amena velada de humor costumbrista y buena música. Cacho Buenaventura derrocha histrionismo y seduce con sus anecdotas y vivencias.

Hay tres mecanismos muy diferenciados e iguales de efectivos para generar la risa: el chiste, lo cómico y lo humorístico. El primero se representa como un rayo imprevisto y casi imperceptible que castiga al público como un látigo, lo cómico relacionado con la pantomima, con lo físico y el humor con una construcción que parte de la inteligencia del que lo genera. Parte de cada uno de estos mecanismos acciona Cacho Buenaventura con su show en el Teatro Maipo.

La catedral de la revista porteña acoje a este humorista cordobés, más precisamente de Cruz de Eje, en un show con mucha risa y música donde según el artista “agradece el público que haya venido a reirse con las boludeces que el cuenta”. Un calificativo muy despectivo para adjetivar una especie de humor casi en extinción que es el humor localista, el que nace de su lugar de origen y cuenta, muestra, ejemplifica tiempos pasados, donde la tarea de los niños es el juego, donde la siesta es sagrada y donde cada integrante de su familia tiene una característica que lo hace propio e insustituible. Ese cúmulo de cosas simples y sencillas sumado al histrionismo de Buenaventura permite que la audiencia ingrese como un invitado más a las anécdotas de su infancia, adolescencia y juventud.

La vieja, el tata, su esposa familiarmente llamada la cansadora, sus amigos del bar, la gente de Cruz del Eje son los protagonistas fundamentales y motor de tanta risa. Un material, que en manos de un dramaturgo haría una comedia costumbrista brillante ,al cual Buenaventura le pone el cuerpo y miles de gestos para divertir a una platea muy agradecida de encontrarse con un humor sano, naif y por cierto muy efectivo con un ritmo sostenido pero ajeno a la vorágine actual de la inmediatez y lo cibernético como fuente y generado de todo lo posible. Acá, la palabra, la narración, la anécdota despojada de todo tipo de artilugio gana la partida sobre un vacío escenario de la sala mayor del teatro.

Cacho Buenaventura maneja a la perfección los hilos del show y sabe donde cortar su monólogo para mechar ese sinfín de historias con música popular, del cancionero folclórico de antaño, o melodías románticas de cantantes como Favio o Serrat. Cuatro guitarristas-cantantes acompañan a Buenaventura, ahora cantante- y lo hace realmente muy bien- que invita a los concurrentes a sumarse al coro grupal.Una conjunción brillante entre la música y el humor que le da un aire extra a las casi dos horas ininterrumpidas de risas y carcajadas.

Cacho Buenaventura show propone un tipo de espectáculo para toda la familia, sin sorpresas ni decepciones, un arte tan antiguo como duradero que es el de narrar los usos y costumbres de los ancestros a través de una pátina de humor costumbrista y tan pícaro como lo es el cordobés. Una amena velada donde las boludeces de Cacho son un material esquisto para recuperar la buena onda un domingo a la noche para arrancar la semana con optimismo.