Entretelones

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Por Fabián D´Amico

Comedia de enredos, con muchas puertas que se abren y se cierran sin parar, para el lucimiento de un destacado elenco.

El teatro, al igual que la moda o la economía, es cíclico. Hay épocas donde prima un autor, en otras un tipo de corriente dramaturgica, y temporadas en donde la comedia o el drama son la vedette. Años y décadas enteras con comedias de puertas, vaudevilles o comedias brillantes ocupando las principales salas de la ciudad para que luego desaparezcan y el gustos del público se vuelque más hacia comedias de situaciones, con toques psicoanalíticos o cuya risa brote de problemas relacionales o afectivos de las personas. El Teatro Liceo ofrece en esta temporada invernal un clásico entre clásicos en cuanto a comedias de puertas, en donde el ir y devenir de los protagonistas hacen temblar las escenografías con puertas que se cierren y abran durante toda la representación lo que genera confusiones varias que hacen a la trama de la pieza.

Noises Off o Entretelones es una comedia de este estilo. Se estrena en Buenos Aires en los año 80 con un elenco multiestelar (Alberto Argibay, Gianni Lunadei, Beatriz Taibo, Mario Pasik entre otros) con un espectacular escenografía de Guillermo de la Torre que le valiera más de un galardón. Los años de vacas flacas impiden que se vuelva a realizar la pieza hasta esta temporada, donde se reflota esta obra disfrutable por todo publico y en especial por los amantes del teatro ya que aborda los conflictos visibles y no tantos de una compañía de actores en pleno ensayo de una comedia.

El ingreso de los actores a esta imponente casa de fin de semana es normal y coherente. Una ama de llaves que se queda a mirar una novela fuera de su horario, un empleado de la inmobiliaria que tiene al alquiler la propiedad planea pasar un fin de semana prohibido con su amante, los dueños de casa que llegan de improviso huyendo de recaudadores impositivos y un ladrón ocupan la escena sin cruzarse generando situaciones confusas. Todo parece normal hasta que desde el fondo de la platea se siente un “corten”. Es la voz del director de la comedia que se esta representando quien intenta que todo salga de manera correcta. Estamos en presencia del “teatro dentro del teatro” y lo gracioso no es lo que se vio, sino lo que esta a punto de verse.

Peleas entre la primera actriz y el director, cortes constantes al ensayo de la obra a punto de estrenarse, romances ocultos entre compañeros que salen a la luz, divorcios conflictivos que afectan emocionalmente a uno de los actores, tríos de amantes que no pueden disimular sus celos mutuos y un actor afecto a la bebida pone en peligro el estreno de “Desnudos en el Country”.

Terminado el ensayo, la casa gira y vemos el detrás de escena en la función de estreno. Las peleas y cruces del ensayo se potencia y ahora el público ve como son las relaciones- peleas, golpes, patadas y piñas- que se dan los actores en los momentos que no están realizando la representación. Un final a ritmo acelerado y con la comedia bien representada pone fin a la función.

Un mecanismo de relojería teatral donde la improvisación se debe dejar de lado ya que cada pie da inicio a una acción y así se desencadena otra. Un trabajo loable de Manuel González Gil en cuanto al equilibro logrado en el elenco, donde se nota un correcto manejo de cada una de las individualidades de los actores y su proyección en el personaje. Como director saca provecho de cada una de las virtudes y defectos de sus actores- morisquetas, mohínes, gestos- y los aplica de forma certera en los roles. La única falla notoria es en la adaptación, donde si bien es válido el recurso de fast foward para acelerar el cuadro final, pero el primer acto podría ser algo extenso y por momentos tedioso para una audiencia como la actual, acostumbrada a resoluciones inmediatas y concretas.

Un elenco conformado por brillantes comediantes de teatro- un placer ver en escena juntas a dos grandes actrices como lo son Georgina Barbarosa y Ana Acosta y disfrutar del talento de Omar Calicchio jugando un papel muy divertido- con una funcional escenografía de Daniel Feijoo – una protagonista más de la comedia- en una clásica comedia donde el enredo esta a la orden del día son más que validos elementos para el disfrute de una velada teatral a plena risa y confusiones.