España Mía

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Por Fabián D´Amico

Dinámico y entretenido espectáculo creado por Jorge Mazzini que homenajea al género chico español. Soberbia actuación de Cintia Reina.

Más allá de todo postmodernismo, de nuevas corrientes comunicacionales, de discursos innovadores siempre hay lugar para lo conocido. Hay público ansioso de sacar una entrada al teatro y saber de antemano cual será el propósito del espectáculo, en otras palabras, ir a ver un género-una condición de previsibilidad en el discurso- como ocurre con los espectáculos de folclore español. Esta temporada, España Mía, marca un nuevo contacto entre grandes artistas del género chico español con una audiencia fiel que sigue este tipo de shows con entusiasmo y muchos “oles” gritados a viva voz.

Jorge Mazzini apuesta por un axioma que dentro del mundo del espectáculo es muy respetado- y poco usado- que dice que “menos es más”. El espectáculo tiene una producción acotada, cámara negra- es decir no tiene escenografía- un vistoso vestuario y una correcta puesta de luces. Lo que prima sobre el despojado escenario del Teatro Regina es el talento del elenco y en especial de quien encabeza el mismo, una excelente interprete como lo es Cintia Reina.

Para esta producción, el creador opta por dejar de lado las raíces gitanas y pasear por las distintas regiones españolas a través de la danza, materializada por un trío de bailarines que impacta por su profesionalismo y entrega, en particular Alexis Frank. En cuanto a las canciones, un amplio abanico de lo mejor de la copla española, desde los clásicos de Miguel de Molina hasta los temas emblemáticos de Isabel Pantoja, Raphael y Rocio Jurado deleitan a la platea, destacándose la interpretación de Ricardo Dieguez con un estilo español clásico y un aire a Pedrito Rico y en menor medida, Gabriel Espósito con problemas de afinación y el garbo necesario para representar el estilo español. Como se dijo anteriormente, la vedette del espectáculo es sin lugar a dudas Cintia Reina, voz y presencia escénica para tener muy en cuenta.

Con ritmo sostenido y continuo, donde la despida de un cuadro da el comienzo del siguiente, evitando apagones y los tiempos muertos que estos generan, Mazzini incorpora a Mari Cruz Utrera en pequeños monólogos y pasacalles reconocidos de zarzuelas picaras, labor que la actriz cumple con gracia y profesionalismo. Un cierre con canciones más contemporáneas remarca la heterogeneidad de los cantantes en cuanto a la identificación de su registro vocal con los giros estilísticos propios del género

España Mía y Jorge Mazzini ofrece una hora y media de entretenimiento, de raíces genuinas, de nostalgia y de un estilo tan propio y nuestro en homenajear a las raíces de muchos de nuestros abuelos, de nuestras raíces.