La jaula de las locas

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Por Fabián D´Amico

Digna versión del conocido musical con los protagónicos de Raul Lavie y Nito Artaza. Sobresale la excelente performance de Franco Rau.

El desembarco de comedias musicales a la cartelera porteña siempre es bienvenido, más cuando se trata de un titulo emblemático como lo es La Cage Aux Folles y con un elenco estelar encabezado por Raul Lavie y Nito Artaza.
Con gran suceso en la temporada de verano de Mar del plata, la obra llega al Teatro Broadway para divertir a los porteños.

Una pieza francesa muy conocida por sus versiones cinematográficas ( la que le diera fama internacional con Ugo Tognazzi y Michel Serrault, la americana con Robin Willams y Nathan Lane) y la versión teatral convertida en comedia musical por Harvey Fierstein –con la siempre recordada puesta nacional con Carlos Perciavale y Tato Bores-. La nueva versión del musical llega en una versión reducida-tanto en elenco como en cuadros musicales- pero con el espíritu festivo de sus antecesoras.

La historia de amor entre Albin y Georges, las vicisitudes luego de varias décadas de convivencia, la crianza en común del hijo de Georges y la noticia que este se casa con la hija de un alto funcionario político dedicado a la moralidad y buenas costumbres desbarata la tranquila vida de la pareja en su club noctuno junto a las extrovertidas cagelles. Albin ya no es necesario- es un estorbo para los planes del joven- y la ausencia de este en la boda da pie a un sinfín de momentos cercanos al delirio en un mecanismo de entradas y salidas muy bien coordinado.

Cecilia Milone toma la posta en la dirección dejada por Pepe Cibrian Campoy al abandonar el proyecto y ofrece una puesta en escena dinámica con el logro como directora de contener a Nito Artaza dentro de un personaje propenso al desborde y de facilitar el lucimiento a un magnifico Franco Grau como el mucamo.

Raul Lavie demuestra que no solo es un cantante de tangos sino un excelente actor. Su Albin recorre diversos estados de ánimo a los cuales Lavie le pone el cuerpo y mucho de su experiencia teatral en el género. Nito Artaza se luce como actor y aunque en pequeñas dosis deja salir a su cortinero revisteril, nunca abandona su rol y asume un riesgo del que sale triunfador cuando tiene que cantar junto a Lavie. Cecilia Milone tiene un papel adaptado para ella, ya que en el original solo aparece en las escenas finales del musical, mientras que en esta versión participa de casi todos los cuadros musicales con su consabido talento como cantante.

Mención especial para Franco Rau. Su mayordomo es extraordinario, tanto cuando se trasviste y aspira a un puesto en el show de La cage como cuando esta de mayordomo y no puede dejar de usar zapatos de tacón. Genera carcajadas y aplausos sostenidos de la platea en su veta como clow- acróbata. El resto del elenco se debate entre el naturalismo y la sobre actuación.

Con un diseño de producción que hace recordar a los musicales de los años 80 (sin orquesta, con los coros grabados, muchos telones que reemplazan escenografías) el espectáculo conserva el atractivo del original apoyado en el colorido vestuario de Javier Peloni, la funcional escenografía de Daniel Feijoo y las coreografías de Ariel Pastochi

Adaptada a la realidad económica del país y a las altas exigencias producción de este musical, la nueva versión de La Jaula de las Locas es digna y respetuosa con un público que ansia a ver a sus artistas favoritos, más que a los puristas del género que siempre exigen la perfección que solo se alcanza- y a veces- en Broadway o Londres.