Luisa Albinoni. Influencer 3E

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Por Fabián D´Amico

Ameno show con una enunciación popular y carismática. Luisa Albinoni es una artista ” todo terreno”.

Un escenario vacío, lo que escenográficamente se denomina “cámara negra”. En el fondo del mismo una gran pantalla led donde comienza a vislumbrase imágenes. De una de las patas aparece una bella mujer rubia, enfundada en un sugerente body de terciopelo negro y la colmada sala del Teatro Regina estalla en aplausos. La audiencia ha venido a verla a ella y ella se entrega por completo, en cuerpo, alma, palabras y experiencias a su público.

Luisa Albinoni es una dúctil artista que con solo su figura y su labia conquista a quienes estén frente a ella. Esto ocurre en Influencer 3E, cuando en realidad esta mujer de jóvenes 67 años no es una influencer-termino relativamente nuevo y ajeno a quienes la siguen- sino una referente de una generación de mujeres del espectáculo. Coequiper de grandes capos cómicos y comediantes, figura disputada por los Hermanos Sofovich, chica de comedia musical, cantante, actriz, vedette, mujer, madre y argentina.

El primero de los cuatro monólogos que Luisa interpreta y escritos por Liliana Larrea es un tanto osado para quienes creen ver en Luisa a una cándida joven que encuentra cosas de valor detrás de arbolitos y se lo comunica por teléfono a su madre desde una peluquería de hombres. Luisa habla de las mujeres de su edad, del sexo y de la incomodidad de querer hacerlo y no lograr una lubricación adecuada, de las arrugas, del paso del tiempo. La platea femenina estalla en carcajadas cómplices. Esta apertura sobre la sexualidad termina con la actriz abriendo su corazón y sentimientos cuando hace un resumen de su vida, mientras que en la pantalla se ven fotografías de su trayectoria, compartida con todos quienes hoy la ven en el teatro.

Sus padres, sus comienzos, el musical con Pepe Cibrian en donde se la ve junto a un joven Ricky Pashkus, su esbelta figura con lencería provocativa y portaligas en las picarescas teatrales de los Sofovich. Una conjunción entre recuerdos familiares, canciones folclóricas y nostalgia.

La finalización de este monologo- y de cada uno de los que forman parte del show- da pie a la actuación de una agrupación folclórica- un cantante y una pareja de bailarines-los que aportan frescura y el encanto de lo telúrico. Pero no es suficiente para atrapar a la audiencia quien quiere más de la Albinoni.

El espectáculo se centra en temática de actualidad, sobre la tecnología, anécdotas sobre su compañero Santiago Bal a quien Albinoni grita amar, sobre su amor presente que es su hija de corazón. Charlas de entrecasa, donde el público interactúa con la actriz y le demuestra su amor y empatía. Canciones, tangos, baladas y mucha comunión entre escena y platea es lo que hace particular y disfrutable esta” hora y monedas” de una artista popular que no baja los brazos y lucha incansablemente por generar este contacto con su público, en épocas de llamadas que no llegan y autogestiones titánicas.

Luisa Albinoni, una chica de la 3E (tercera edad) que tiene mucho para dar y de la cual, muchas millennials que pululan por los escenarios porteños deben aprender.