Más desconcertante que siniestra

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Por Fabián D´Amico

Siniestra plantea buenas ideas con problemas en su materialización es una dicotómica propuesta de Daulte en su doble trabajo de dramaturgo y director

La ideas nuevas, fuera de la convención del género y en ocasiones del estilo son bienvenidas en cualquier lenguaje artístico. Javier Daulte es un especialista en innovar en el teatro, tanto desde la dramaturgia como desde la dirección. Desde el estreno hace más de dos décadas de su obra Estas ahí? los planos de la realidad y lo intangible, el manejo del tiempo pasado, presente y futuro y cierta predilección hacia el thriller psicológico con mucho de filosofía nutre su pluma.

En el Espacio Callejón se estrena un díptico- dos pequeñas obras cortas- bajo el título de Siniestra, aunque mejor quedaría el adjetivo de desconcertante. La primera pieza, Cronoterapia,- con una duración aproximada de media hora- plantea la llegada de una pareja a un “consultorio” un tanto particular. Materializado como un cubo que irradia luz blanco y a través del cual no pude pasar- están encerrados en ese ámbito-la pareja ingresa a ese lugar sin saber como lo ha hecho.

Comienza un diálogo rutinario, donde se pasan varias “facturas” sobre su relación hasta el momento en que ingresa al lugar una pareja más joven, vestida de igual manera que la primera. Son ellos pero con veinte años menos y en el inicio de su relación. La pareja mayor tiene la misión de advertirles a los jóvenes sobre un acontecimiento que podría hacer replantearles el matrimonio, pero si estos hacen caso al aviso, tal vez, las cosas buenas que vivieron juntos nunca se concretarían.

Una historia interesante desde el aspecto narrativo pero con factores como el poco tiempo para el desarrollo de las difíciles psicologías de los cuatro personajes y una dirección dérmica, donde la tensión se convierte en grito y la vacilación en deambular por el espacio sin sentido, culmina en un apagón abrupto con aplausos fuera de tiempo y una concreción carente de la creatividad de la propuesta.

La segunda obra, El actor, posee las mismas virtudes y debilidades que la primera. Un consultorio psicológico capitaneado por una médica que utiliza terapias poco convencionales tiene como pacientes a dos hermanos que necesitan cerrar viejas heridas con el hermano menor fallecido en circunstancias poco claras. La doctora propone traer a la vida al hermano en la piel de un actor parecido al difunto. El enfrentamiento entre los hermanos con el muerto saca a la luz relaciones enfermizas y patológicas entre los tres, donde la fragilidad mental de la hermana mujer confunde fantasía con realidad, con un desenlace nada feliz.

Al igual que en Cronoterapia lo interesante de la trama no encuentra en la materialización actores y marcación adecuada, algo impensable siendo el responsable Javier Daulte, director prestigioso tanto en el circuito alternativo como cada una de sus puestas en el ámbito comercial.

Siniestra es una atractiva temática, que en su concepción escrita debe ser más disfrutable que en el lenguaje teatral, con notorias interferencias entre lo que se quiere contar y la manera en que se lo hace.