Madagascar

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Por Fabián D´Amico

Atractivo "family show" con acertadas actuaciones y puesta en escena de Sergio Lombardo.

Las vacaciones de invierno no son solo es lapso de descanso escolar sino el cansancio de los padres y de los bolsillo flacos para lograr entretener a los chicos durante esas dos semanas. La opción por excelencia es el teatro y en especial ciertos títulos atrayentes por ser transposiciones de películas infantiles o programas de televisión.

Madagascar es un exitoso film de animación que en estas vacaciones atraerá la atención del público teatral por varios motivos. La historia que se cuenta sobre el escenario del Lola Menbrives es fiel a la película, lo que facilita la atención de los niños que saben que escena vendrá o que acción realizará cada personaje. El otro motivo, y tal vez, el más atractivo de la propuesta es el diseño de producción. La obra no tiene nada que envidiarle en cuanto a despliegue a un musical de Broadway y está adaptada del original y dirigida por Sergio Lombardo.

La historia de Alex, el león estrella el zoo de Manhattan, junto a sus amigos Gloria, la hipopótamo, Melman, la jirafa y Marty la cebra y la curiosidad de esta última en conocer la naturaleza, arrastra al grupo a una aventura peligrosa, la cual se desarrolla con ritmo y una puesta colorida. La llegada a la selva, el encuentro con el rey Julián y la pelea por el poder, da lugar para tocar temas como el poder de la amistad, que va más allá de cualquier diferencia entre seres socialibilizados o en estado salvaje.

Otro elemento destacable es la elección de mezclar mascaras con caracterización, lo que beneficia el trabajo de los actores y la humanización de los personajes. Un excelente maquillaje y un vestuario que recrea de manera fiel a los dibujos animados generan una comunión loable con los más chicos.

El elenco protagónico proviene de los grandes musicales que se pueden apreciar en Buenos Aires durante las funciones nocturnas y esto da un plus de prestigio al producto final. El cantante Cae (Rock of Ages) recrea a Alex con gracia y simpatía. Gastón Vietto es la inquieta cebra (gran trabajo corporal del actor) y junto a Alex hacen travesuras por doquier. La hipocondríaca jirafa de Mariano Zitto y la graciosa hipopótamo (en la función sobre la cual se basa esta crítica con un loable reemplazo de Pilar Muerza) conviven con pingüinos especialistas en tap y lémures temerosos y sometidos por el el rey y su secuaz.

Numeroso elenco, dinámicas coreografías y una estética cuidada hacen de Madagascar un entretenido family show altamente recomendable.