Madame Tango

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Por Fabián D´Amico

Logrado musical con la pasional y personal manera de sentir el tango de Andrea Ghidone.

El tango es materia prima recurrente a la hora de proyectar un espectáculo, sea mediante canciones, danza o como tomando sus distintos lenguajes en un musical integral. Cuando lo que prima es la danza, muchos puristas sufren al ver acrobacias aéreas con bellas mujeres arrojadas por recios varones por el aire para volver al piso en exóticas posturas y quienes admiran el show se desilusionan cuando sobre un escenario se presenta el tango salón en lugar del tango espectáculo. A excepción de las presentaciones que realizan las compañías de tango de Mora Godoy o Marcos Ayala, en contadas ocasiones pueden apreciarse la música porteña por excelencia en grandes salas comerciales.

Andrea Ghidone, una artista uruguaya afincada en Buenos Aires, lucha hace tiempo por conseguir un lugar dentro del tango, y ahora presenta su propio espectáculo en el Lola Membrives de la Av. Corrientes. Madame Tango es un musical muy personal de tango con una mirada nostálgica y a la vez contestataria del lugar de la mujer dentro del 2x4 , sobre todo en las letras de los tangos.

Un quintento musical, tres cantantes, cinco bailarines y una concepción muy “a tierra” del tango. Todo en Madame Tango es particular, desde las orquestaciones de las melodías, del fraseo de los cantantes y de la danza con apenas algunas pinceladas “for export” y con mucho sabor a barrio. El dispositivo escenográfico no ubica en una especie de burdel-cabaret donde la madama del lugar (Ghidone) desde la intimidad de su camarin lee, escribe, recita y proclama su amor al tango que materializa en la danza cuando abandona su guarida y se adueña del escenario.

Letras de amor, de pasión, de desencuentros hallan en la pareja de cantantes,buenos interpretes de esos sentimientos. Todo se potencia cuando Alejandra Perlusky ocupa el centro del escenario. El dramatismo y sensualidad que LA Pelusky –una primera dama del musical argentino-le pone a cada una de las estrofas de sus canciones se traducen en ovaciones de la colmada platea del escenario. Andrea Ghidone transmite el sentimiento que el tango le provoca no solo desde la oralidad- precisa e intencionada en su decir- sino en la contención de la danza donde el piso, el suelo, los zapatos entrecruzados marcan el ritmo de la música ciudadana.

Un afitado cuerpo de baile, una agrupación musical donde no se puede dejar de mencionar la pasión que le imprime Leonel Gasso a su bandoneón , un correcto vestuario y una profesional puesta de luces acompañan a Ghidone en esta personal y creativa manera de plasmar “lo ciudadano” sobre la escena porteña.