Stravaganza. Sin reglas para el amor.

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Por Fabián D´Amico

Una mínima historia de amor en tiempo de tango contada con un nivel de producción internacional y artistas de primer nivel.

En junio de 2014, Flavio Mendoza da un salto al vacío y se arriesga en montar un espectáculo dentro de su estilo personal pero alejado de las destrezas acuáticas o los cambios climáticos tan bien escenificados en sus shows anteriores. Stravaganza Tango significa para el creativo su primer libro, una historia pergeñada y escrita por Mendoza. Un relato de amor entre tres bailarines de tango ideado por un poeta que busca encontrar un camino en el arte- y encontrarse a sí mismo- guiado por una musa inspiradora y un mozo muy especial que habitan en el Salón Roma . Un show que tiene una buena recepción en el público aunque no así en la crítica. La impresionante producción escénica- con diferentes escenarios que suben y bajan en forma independiente- un vestuario impactante de Manuel González y un equipo artístico y técnico de primer nivel no alcanza para subsanar debilidades del libro y un elenco nada homogéneo con artistas de distintas disciplinas que no llega nunca a fusionarse en pos de la historia-pequeña y poco clara- a contar.

Mendoza rescata ese material y le da una vuelta de tuerca para reestrenar ese show en Villa Carlos Paz en la temporada 2016, con tres protagonistas claves para el éxito de esta nueva versión: Fernando Dente, Eleonora Casano y Nacha Guevara. En este verano 2017 llega ese remix a la Avenida Corrientes con el protagónico masculino de Felipe Colombo e incorporaciones de figuras conocidas de la televisión pero que desbordan de talento. El espectáculo que en la actualidad está en el Teatro Broadway puede apreciarse la capacidad de Mendoza para escuchar y capitalizar esas críticas, replantearse la máxima que menos es más y ofrecer un nuevo espectáculo en base de material ya conocido sin que el interés disminuya.

Con la atención centrada en la historia del poeta y su musa, la cual genera los bellos cuadros musicales que relatan la pasión entre los bailarines con el justo equilibrio entre sensualidad y acrobacia, Stravaganza, sin reglas para el amor gana en concreción y efectividad. La química que se genera entre Nacha Guevara y Felipe Colombo (protagonistas de la recordada El Graduado), la incorporación de clásicos tangos cantados tanto por Nacha (su versión de Nada es conmovedora) como por Patricio Arellano, el asombro de ver a una primera bailarina como Eleonora Cassano realizando arriesgadas pruebas acrobáticas en altura,la eliminación de cuadros de humor o de interacción con el público y la presencia de Gisela Bernal y Mariela Anchipi (un derroche de erotismo y buen gusto en pasionales cuadros de tango danza) le dan a Stravaganza un vuelo poético visual potente y plausible.

Un numeroso elenco de acróbatas y bailarines, donde se destacan los nombres de Sebastián Acosta y Leonardo Luizaga,con el indiscutible talento de Ariel del Mastro como director de arte para materializar las extravagancias de Mendoza, brindan al show un marco de prestigio que lo ubican en un nivel internacional y único dentro de la cartelera porteña.