Varones que se quieren mucho.

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Por Fabián D´Amico

Espectáculo con base tanguera pero plagado de humor donde se narra la historia de amor gay entre dos arquetipos de la cultura porteña de antaño.

Luego de deambular por laberínticos pasillos, subir y bajar mas de una escalera y consultar a empleados del Centro Cultural por el sitio, se llega al Taden. Un bar-restaurante ubicado justo al lado de la boletería del Centro Cultural San Martín y que los viernes por la noche se transforma en un restuarant- concert. Una cena de autor bien criolla o simplemente un trago para disfutar de Varón pa querete mucho, un musical con autoría de Marise Monteiro con la actuación protagónica de los hermanos Juin.

Ya desde la gráfica de la pieza ( dos varones en actitud romántica a punto de besarse) se intuye la temática del espectáculo que se reafirma cuando éste comienza a desarrollarse. Lo interesante de esta propuesta de Tango Queer es la altísima dosis de humor que diluye todo tipo de morbo o prejuicio sobre la relación entre un guapo de conventillo y un niño bien de Barrio Norte en una historia de amor, pasión, desencuentros y un final a puro romance.

El Bacan (Pablo Juin) ansía conocer al amor de su vida y planea hacerlo a traves del baile. Busca con quien compartir no solo su vida sino su amor por el tango . La vida lo lleva a encontrarse con El Guapo ( Ariel Juin) quien, solo en su cotorro, busca abrazos fraternos para mitigar su soledad. Ese cruce ,con un frío inicio del guapo frente al acoso del Bacan, termina por concretarse.El comienzo de la relación, las pelea sobre el lugar donde convivir, la intromisión de la madre del bacán y demás situaciones, llevan a que se distancie la pareja, ruptura que dura poco tiempo ya que la atracción que sienten mutuamente es imposible de contener.

Marise Monterio arma con estrofas de tangos reos, milongas y valcesitos adaptados para el romance gay-una adaptación efectiva y muy reidera- la historia de estos dos personajes, acompañados por un cantor de tangos que hace las veces de relator y pianista, y un trío de piano, guitarra y bandoneon. Versos tan conocidos como Niño bien pretencioso y engrupido, o las descripciones de los pocos elementos que el guapo tiene en su cotorro frente a los lujos del piso del bacan suenan conocidos en quienes hayan escuchado alguna vez esos tangos y aquí toman otra dimensión discursiva tan opuesta como lograda.

Un espacio escénico, limitado entre las mesas- con típico mantel de fonda cuadrille rojo y blanco- y la escenografía, es el que cuenta Nacho Medina para armar una dinámica puesta en escena y logra que ambos bailarines- es la disciplina madre de ambos hermanos- se luzcan con sus piruetas, cortes y quebradas. La mirada de Medina- conocedor del musical- sirve para que los protagonistas adquieran soltura a lo largo de la función y que hagan creíble esta historia de amor entre dos hombres cuyos rostros son prácticamente iguales.

El rendimiento de ambos protagonistas y mentores de la propuesta es parejo y logran escenas realmente desopilantes en especial las románticas,nunca cayendo en el ridículo ni en lo risqué, aunque sin tener pruritos al momentos de representar a amantes siendo hermanos. Un dúo estupendo de bailarines, con una actuación creible y siendo Pablo Juin quien se destaca al momento de cantar.

Varon pa querete mucho tienen muchas virtudes artísticas pero la principal es la falta de pretención al momento de plasmar una historia sobre el escenario. Un espectáculo simple, basado en buenas ideas, con acertados interpretes, mínimos recursos técnicos y pasión por lo que se quiere contar. Una grata manera de comenzar un fin de semana a puro tango y romance.