Warangas Night Show (Mar del Plata)

in Nota principal
Por Fabián D´Amico

Un homenaje irreverente al café concert no apto para oídos castos.

Al igual que los espectáculos de cabaret en donde se le cambia la C por la K para darle un toque exótico (y alemán) el nuevo show de Roberto Peloni, en conmemoración de los cincuenta años del café concert en Argentina, troca la G de guarangas por la w. Warangas Night Show es una cabalgata de monólogos, dúos y cuadros musicales sin que entre estos guarden algún tipo de relación o sentido cronológico, estético o dramatúrgico. La comunión entre estos está relacionada con el título del show: son guarangos. Humor soez, escatológico, xenófobo, características que representan el discurso propuesto por los creados sin que con estos términos se cuestione la efectividad del mismo a la hora de lograr el fin último de este tipo de propuesta como lo es la carcajada.

A diferencia de la versión capitalina de Warangas, donde el peso creativo de los textos y el origen de los mismos (interpretados oportunamente por Nacha Guevara, Gasalla, Perciavalle y grandes del café concert de los primeros años de su existencia) era garantía de excelencia aunque más no sea por su carácter historicista, en Mar del Plata los monólogos o personajes son creaciones de sus intérpretes y el resultado es dispar.

Los cuadros musicales son originales en su propuesta como el trío femenino cantando Bella Ciao, típica canción de post guerra, enfundadas en pañuelos y plumas verdes en declarada lucha contra el machismo o la desesperada búsqueda de la dueña de una mascota desaparecida mientras entona Dove sta Zaza. En cuanto al humor, muchas veces es delirante y plausible como el cuadro de Alma, una mujer barbuda cantante de una cantina en Rosario que además de cantar es la madama en sus ratos libres de un grupo de travestis. La labor de Celeste Ramos y la impronta de la artista hacia con el público es recompensada con los aplausos más rotundos de la noche. En cambio los monólogos de Peloni como un ventrílocuo y Pablo Sultani como el puto médium son de escasa creatividad.

Mención especial merece el cierre del show donde Alejandro Veroutis, hace un monólogo titulado Un artista de mierda. En escasos minutos, Veroutis hace un recorrido por el origen del café concert, cuenta anécdotas divertidas de sus creadores como el caso del entredicho entre Nacha Guevara y los Le Luthiers y trae al presente los textos de Bertolt Brecht, comunes en los espectáculos de Cipe Lincovsky. Un cierre de humor, emoción y buen gusto coronado por el número musical de despedida donde toda la compañía interpreta Alabama Song de Weill/ Brecht.

Warangas Night Show es una propuesta provocadora e irrespetuosa que intenta rescatar algo del espíritu de una manera de hacer humor en Argentina que con el tiempo se convirtiera en un género con características propias. Un show guarango no apto para oídos- y mentes- castos.