La desgracia

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Por Fabián D´Amico

Comedia musical con mucho humor negro creada por la excelente y novel dupla Delgado- Martinez Castro con destacado elenco y cuidados rubros técnicos y artísticos.

El proceso de poner en escena un musical es una tarea ardua y compleja. Como piezas de un rompecabezas que deben encajar a la perfección , se fusionan los textos con canciones, bailes con los momentos dramáticos, los protagónicos con el ensamble; una compleja serie de partes fundamentales para realizar un todo armónico y efectivo. La labor es más difícil aún si todo es una creación netamente nacional ,encarada desde el off y opera prima de su creadores Juan Martín Delgado y Fran Martinez Castro, quienes en La desgracia superan cualquier escollo y ofrecen un producto de calidad.

Uno de los puntos destacables de la propuesta es el juego directo de la comedia. Acá las muertes, las enfermedades, los intentos de suicidio son desacralizados y encarados desde el humor- negro y ácido-que da lugar a situaciones delirantes y números musicales para el recuerdo. El nombre de la pieza tiene su origen en una enfermedad que aparece repentinamente en Terranova, un pequeño pueblo gobernado por una intendenta déspota y calculadora, quien junto a un médico, una peculiar enfermera-encargada de relatar la obra- el sacerdote y los parroquianos del lugar dan vida a esta escalofriante historia de enfermedad, amores contrariados cuyo centro de interés es el doctor, las muertes y el misterio que se genera a medida que avanza el musical.

Juan Martín Delgado, el autor del libro y de las letras, tiene muy en claro el objetivo propuesto al momento de materializar su discurso : la diversión no vacía de denuncia social. A medida que se narra la historia el público descubre el origen de la desgracia, los oscuros deseos de su propagación y el hallazgo de la cura milagrosa y muy rentable. Cada cuadro tiene una resolución brillante en todos los lenguajes involucrados, con pegadizas melodías de Francisco Martinez Castro que dan lugar al lucimiento de las voces, las dinámicas coreografías grupales que dan un marco vivaz y con una estética particular.

El elenco del musical no tiene fisuras y componen criaturas tan deliciosas como perversas. La presencia escénica de Patrico Witis – brillante en su desempeño vocal- la desopiltante intendenta de Andrea Lovera, con una galeria de tics, gestos y mohines que desternillan a la audiencia y la ardua tarea y encomiable performance de Mariano Condoluci de interpretar a una mujer siempre al filo de la caricatura pero sin caer en desbordes son los estandartes de un elenco donde se debe destacar a Belén Ucar como la joven infectada y a Nahuel Adhami como un cura muy particular y en donde Delgado, como director, comprende que el emsamble no es un elemento decorativo o mero cuerpo de baile, y cada componente del mismo tiene una razón de existir y estar sobre el escenario.Mención especial merece la orquesta en vivo capitaneada por el autor de la música y formada por siete maestros que suena de maravillas y magnifica el producto final

La Desgracia es una muestra acabada del joven talento argentino para el género tanto desde la concepción del libro y de las canciones como en este caso en particular de la perfecta dirección y puesta en escena con mínimos recursos escenográficos , con un asombroso ensamble y una orquesta en vivo.Ojala que La desgracia sea solo una muestra de próximas y esperadas creaciones de esta dupla que promete dentro del concurrido- y no siempre bien representado- mundillo de la comedia musical nacional.