Los huesos

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Por Fabián D´Amico

Cinco bailarines con todos sus huesos, músculos y energía para contar una subjetiva historia creada por Leticia Manzur.

Traducir en palabras la narrativa de la danza es una tarea compleja y requiere de especialistas en el tema. Lo que se puede transmitir son los estados, las sensaciones, los sentimientos-o la carencia de ellos- que emanan los cuerpos- en este caso desnudos- que deambulan por el escenario de la Capilla del Centro Cultural Recoleta.

Un gran artefacto lumínico, como las luminarias que alumbran las calles de nuestra ciudad, es el protagonista absoluto y omnipresente de Los huesos, última creación de la coreógrafa Leticia Manzur. Un tenue luz deja ver solo los pies de los cinco protagonistas. El brazo mecánico que sostiene la luz comienza a subir y deja al descubierto los cuerpos inertes de los bailarines. Unos pequeños movimientos dan paso a una serie de palabras que emanan de esos huesos- y no de sus labios-, palabras que son movimientos casi imperceptibles que se transforman en llanto, en desplazamientos por el suelo, en gritos, en florecimiento, crecimiento, contacto y adoración. Como emulando el ciclo de la vida, los huesos cuenta una historia subjetiva que solo en la cabeza de su creador y de los ejecutantes se conoce en realidad pero que llega a la platea y cautiva a la audiencia por motivos tan o más subjetivos que los que dieron origen a la performance.

Con una caja negra como ámbito, una paleta monocorde de iluminación y ese artefacto que juega el rol de creador, de generador de vida y luz, de totem al cual alimentar, al cual alcanzar y a la vez temer, Manzur presenta su creación y cuenta para ello con un elenco de bailarines con una energía pareja y una entrega encomiable, donde el naturalismo en el tratamiento de los cuerpos desnudos ( dos hombres, dos mujeres y una chica trans) que danzan con una música original creada para el espectáculo con ritmos disimiles, atonales, con escasa melodía y hasta cierto punto mantricos de Patricio Lisandro Ortiz, le brinda al producto final una cuota onírica plausible.

Los huesos es un espectáculo de danza destinado a quienes dejen de lado sus prejuicios, no solo por el hecho de la desnudez, sino los de buscar una narrativa tradicional y convencional en un discurso artístico.