Viva la vida

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Por Fabián D´Amico

Grandes nombres de la escena nacional y parte de los mejores intérpretes del musical argentino en una atractiva comedia musical sobre la perdurabilidad de la amistad. Mercedes Carreras y Nora Cárpena sobresalen y crean criaturas entrañables.

31 de Diciembre de 1974 Un grupo de tres amigos y tres amigas deciden festejar, como siempre, el fin de año juntos. Ese día sellan un pacto que ante el primer síntoma de vejez irán a vivir todos juntos para cuidarse mutuamente. Cuarenta y cinco años después nos encontramos con ese grupo reunidos en una casa del Tigre dispuestos a celebrar el comienzo de un nuevo año.

Dos mujeres en la cocina preparando la comida, uno de los hombres intentando reparar artefactos de la casa, otro enfrascado en la lectura, el tercero preocupado por la llegada de su arsenal de fuegos artificiales y la última mujer preocupada por el vestuario de la noche. Completa esta cofradía una joven y extraña enfermera rusa y la rustica encargada de la lancha almacén que provee de mercaderías a la zona.

Los preparativos para la cena tienen a todos ocupados mientras las conversaciones se cruzan y entre recuerdos y presentes surgen palabras o frases que disparan reconocidas canciones populares de los años ¨70, momentos musicales que habilitan el ingreso de los protagonistas jóvenes quienes, vestidos a la época y con un logrado maquillaje que los convierte en seres en blanco y negro o mejor dicho en color sepia, siendo el pasado y presente corporizado en el escenario.

Un hecho dramático acontece en la cena y cambia el rumbo de la historia y de la tonalidad de la comedia, se torna en un drama con ribetes melancólicos, secretos develados, amores contrariados y una novia muy particular.

Valeria Ambrosio es la creadora del espectáculo y conoce bien las reglas del juego. Su libro es dinámico pero basado más en las grandes figuras que protagonizan la obra que en la dramaturgia, solo útil para generar situaciones pero lineal y previsible en los diálogos. Ambrosio elige muy bien las partituras que componen la música de la obra, y gracias a las orquestaciones de Matías Chapiro, los hits de los 70 suenan reconocidos pero no son fiel reflejo de la discografía de antaño. El funcional diseño de escenografía de René Diviú y las siempre efectivas coreografías de Elizabeth de Chaperouge completan los rubros técnicos de este musical nacional.

El atractivo principal de "Viva la vida", más allá del homenaje a la música de una década, es el elenco, tanto de los grandes nombres que hacen a la historia de la comedia en Argentina, como a los jóvenes, que son reconocidos interpretes del musical autóctono. Hablar del talento de Rodolfo Ranni, Jorge Martínez, Alberto Martín y Marta Bianchi es caer en lugares comunes porque ya está dicho todo de ellos. Pero de quienes es indispensable hablar en esta obra es de Mercedes Carreras y Nora Cárpena, dos enormes actrices que tiene sobre sus espaldas el peso de la comedia, el ritmo de la misma y quienes cautivan al público con su energía y vitalidad. Más allá de su talento individual, la unión de ambas, la química existente entre ellas y el carisma que cada una- y cada personaje -irradia hace casi imposible apartar la atención de sus histriónicas interpretaciones.

Patricio Witis, Christian Giménez, y la siempre talentosa Ivanna Rossi sobresalen dentro del elenco de “jóvenes de los 70”, junto a una lograda creación de Lula Rosenthal como la enfermera de los mayores.

Música instalada en el inconsciente colectivo de todos, un elenco de grandes artistas nacionales y la siempre creativa mirada de Valeria Ambrosio hacen de Viva la Vida, un musical disfrutable con mucho de nostalgia, humor y reflexión sobre el pasado, el presente y la perdurabilidad de los vínculos fraternos entre los verdaderos amigos.